Miércoles, 21 de enero de 2009


Todo comenzó en París, concretamente, una semana antes del desafortunado "accidente" con el extraño en el servicio del hotel, y lo que parecía un trabajo sencillo, no tardaría en darme cuenta que no lo seria tanto, nunca existe un "encargo" sencillo....

Primera parte: Patrick Steimbrok
 

13:30: Una mujer extranjera llega a Charles de Gaulle, el aeropuerto de París.  Su avión llega sin retraso, como si de una extranjera más se tratase, camuflada entre la multitud, pasa sin problemas la aduana. Al salir se monta en un taxi. Le dice una dirección entre dientes y en un perfecto francés. El taxi comienza su marcha.

En el interior del vehículo, la mujer, abre un pequeño maletín y de el saca dos cosas: una funda de gafas y un portátil; este último lo pone sobre su regazo y lo abre,la pantalla se ilumina, y sobre el escritorio de su portátil una cantidad enorme de ventanas abiertas con información acerca de París: mapas, costumbres, sitios de interés. Como si fuese una turista más, pero ella no busca conocer París sino tener una tapadera perfecta y conocer el terreno, lo primero que le enseñaron es a no dejar cabos sueltos.

El viaje continua, ella abre la funda de gafas, saca un boli que tiene dentro y comienza a anotar cosas, en un pequeño papel, bueno a decir verdad solo anota una cosa, la dirección: Rue de la sente 38, una manzana después de las vías del tren.

Guarda ese papel en el bolsillo, guarda las gafas en su funda y le da un poco de conversación al taxista para no levantar sospechas; - ¿Que tal la noche?--, le dice en su idioma. Él la mirá, y le dice:¿donde aprendió a hablar francés así?, lo habla usted perfectamente-. "Aprendí en Europa, hay buenas academias de idiomas, además mi padre es francés, con él lo perfeccioné", contesta ella. La conversación la corta bruscamente en cuanto se da cuenta que está hablando de su padre, y exclama: ¿está muy lejos Pont de joie?, el taxista la mira y dice --no, llegaremos en 5 minutos--, ella contesta con un gesto de cabeza y vuelve a la pantalla de su ordenador. Escribe una cadena de números y coge la funda de las gafas, cierra la pantalla del portátil y lo guarda en su bolsa, la deja al lado de ella, en el asiento libre trasero.

Ya hemos llegado señorita, Pont de Joie, pero ¿por que viene aquí? aquí no hay nada, solo las vías del tren, señorita ¿puedo llevarla a algún hotel si quiere?, por aquí cerca no hay ni una pensión.

Gracias, pero he quedado aquí con una amigo. ¿Cuanto es? hace un gesto de agradecimiento con la cabeza, y paga la carrera del taxi, abre la puerta y desde fuera se despide del taxista. Este, continua su viaje en busca de nuevos clientes.

Ella comienza a andar y en su bolsillo la dirección, lo único que importaba; además, para no levantar sospechas, le había dicho al taxista una dirección próxima a su destino que tan solo quedaba a dos manzanas, era la más cercana a las vías del tren y a Rue de la sense, su verdadera destino.

Comienza a andar por la Rue Louis Labonne, una gran avenida con luces y mucha gente, sobretodo por la proximidad de la estación de autobús y tren, también repleta de naves comerciales y negocios, aunque se pueden ver casas cercanas, pero ella no busca una casa, busca otra cosa.

Mientras ella camina despreocupada, en el interior del taxi que acaba de abandonar, el taxista se da cuenta que la pasajera que acaba de dejar se ha dejado su maleta con el portátil.

Malditos turistas -exclama- siempre se dejan cosas olvidadas, tendré que volver, y la gasolina ¿quien me la va a pagar? -relincha y cambia el rumbo del taxi.

En el otro extremo de la calle, una mujer que camina despreocupada mira un escaparate. Saca una funda, y de ella las gafas, como si quisiera ver bien el escaparate, pero su intención es otra. Piensa: ¿habra visto el taxista que me deje la maleta?, al decir esto, aprieta un pequeño botón casi imperceptible en la funda de las gafas, oculto tras el clip magnético de esta. 

En el taxi, se enciende una luz roja en el portátil, el taxista la ve a través del retrovisor, hace un gesto de extrañarse.

De vuelta en el escaparate, se escucha una explosión al final de la calle, la gente grita, y corre, salen de sus negocios, la calle se colapsa en pocos minutos. ¡¡Un taxi del fondo de la calle a explotado!!- grita la gente -- y a muerto el conductor en el acto, el coche está destrozado.Ella sigue mirando el escaparate, pensando en silencio: Todo a salido a pedir de boca, no se pueden dejar cabos. Nadie debe saber que he estado aquí.

La desconocida, continua por la calle, directa a su objetivo que es llegar a esa dirección. Continua caminando casi 20 minutos,cuando llega a la dirección. Al mirar el lugar exclama: "cada día buscas peores lugares Patrick, al final te mataré; en lugar de hoteles me das mierda".

Justo en frente, la dirección no es mas que un viejo almacén, a primera vista casi se podría decir que lo van a derribar, claro que pensándolo bien si no quieres llamar la atención lo mejor es eso, lugares que parezcan abandonados y en los que nadie entrará jamás, "por eso este es el lugar elegido por Patrick para la entrega",piensa ella,"nadie querría entrar aquí".

Cuando se planta delante de la puerta son las 14:30, saca de su bolsillo una pequeña llave y abre la puerta, al traspasar el umbral se relaja, es instintivo, ya está en casa.

La habitación es amplia, el almacén es pequeño, "una sola habitación que Patrick preparo para mi", exclama, "por lo menos hay cama y baño, parecía peor antes de entrar". La habitación es amplia, con una mesa de escritorio en el centro con un portátil, una cama con ropa limpia encima (un detalle digno de agradecer según piensa ella). En la habitación hay un armario, y en un lado, un wc y una ducha, ni espejo ni lavabo.

Se acerca al armario, al abrirlo, éste deja ver su contenido, esta repleto de armas de todos los calibres y no solo de armas de fuego, sino también machetes, granadas, y un maletín negro en el centro. Al ver el maletín ella piensa en que patrick recordó lo que le pidió para este trabajo.

Se agacha y lo abre, en él hay un equipo de escalada y rappel, lo comprueba y lo cierra. Tendrá tiempo de usarlo..

Se acerca ahora a la mesa y al portátil, poniéndose cómoda. Va desvistiéndose a medida que se acerca, pero al llegar ante el escritorio no puede evitar sorprenderse al ver un sobre blanco pillado con el portátil y asomando por un lateral de éste.

Lo coge sorprendida, en el remitente pone: "De Patrick Steimbrok a Marie Sotomonte". Y delante, en letras enormes, escrito con la misma letra, reza: INUSUAL. Ella se queda sorprendida, nunca se había puesto en contacto Patrick con ella de esa manera, algo iba mal, o había cambio en los planes.

Fin de la primera parte 


Tags: capitulo 2, primera parte, encargo, sencillo, Patrick, Steimbrok

Publicado por raulramos @ 18:16  | relatos cortos
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